Btt_40'ers_garraf

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miércoles, 20 de junio de 2012

33 MARCHA 3 NACIONES (PUIGCERDA 2.012)

Después de varias semanas con la mente puesta en este primer gran reto de carretera y de haber devorado unos cuantos de cientos de kilómetros para poner las piernas a punto, por fin ha llegado el fin de semana soñado. Preparamos equipaje y puesta a punto de la máquina con la ilusión de disfrutar de cada momento, de cada sensación, de cada pedalada.
Con la llegada el sábado a Pugicerdá, vas tomando nota del ambiente y las sensaciones. En la Plaza del Reloj, centro neurálgico de la villa, está enclavada la zona de entrega de dorsales, chips, obsequios y expositores de cosas varias. Aquí ya se respira pasión por las dos ruedas, se pone la piel de gallina. Detrás de todo esto está la pancarta de salida: la que al día siguiente nos tocará verla desde el otro lado.

Después de tantas emociones y sensaciones, conjuntamente con la familia y el compañero del VELO que me acompaña (en adelante Pastillas, lo del apodo es porque trabaja en una farmacia) en esta aventura, decidimos relajarnos tomando un refrigerio (una cervecita para empezar a hidratarnos para el día siguiente, que falta nos hará). De ahí cada uno a su hotel de concentración. Previamente nuestras mujeres se han organizado para venir a animarnos al día siguiente en el alto del Envalira, todo un detalle impagable por parte de nosotros.
El domingo amanece finalmente con un día espléndido, aunque a primera hora de salida la temperatura es fresca (unos 12 graditos). Opto por camiseta interior, manguitos, quita-vientos y guantes de verano. La salida es a las 8:00 h y los 750 compañeros de ruta nos damos cita en la salida para iniciar una marcha apasionante (es la 33 edición de la misma). Se traspira emoción y nervios, especialmente en aquellos que cuentan ésta como su primera participación, como es el caso del Pastillas. En la salida nos llevamos la primera de las sorpresas agradables de la mañana: dos miembros del VELO han venido expresamente a vernos en la marcha … muchas gracias Asunción y J. A. Balbis.
La marcha la podemos dividir en tres partes muy diferenciadas: los primeros 50 km hasta la Seu d’Urgell, los 50 km de ascensión del Envalira y los 40 km finales por tierras francesas. En mi caso el ambicioso objetivo es el de mejorar los 5:40 de tiempo de mi última participación (el punto de mira lo tengo fijado en las 5:00 h).

Después de todos estos años transcurridos, hay cosas que no cambian. La salida, como siempre, nerviosa ya que se hace en bajada y con el objetivo de casi tod@s el meterse en el grupo de cabeza (pelotón de más 300 bicicletas). Ya de salida le digo al Pastillas que a rueda y a tope, pero a las primeras de cambio nos separamos y cubrimos los primeros km cada uno por su cuenta. En los primeros kms las piernas se quejan, pero no es de extrañar, vamos rodando a un ritmo de 50 km/h, es el precio que se ha de pagar por ir en cabeza. Los primeros 50 km se recorren a ritmo de vértigo a una media de más de 42 km/h, con puntas de hasta 70 km/h. Algunos sustos en forma de caídas y tensión en el paso de los 4 túneles existentes. Después de un esfuerzo titánico el Pastillas consigue enlazar con la cabeza y cubrimos los últimos km juntos. Con la llegada a la Seu d’Urgell, optamos por descolgarnos voluntariamente del grupo de cabeza (la experiencia es un grado en estos casos): para mi aquí empieza el puerto de l’Envalira. Quitamos el plato grande y nos dejamos llevar hasta el primero de los avituallamientos situado en Andorra la Vella.

La segunda parte de la marcha es la más dura: unos 40 km de subida que nos llevan hasta la carretera más alta de todo el Pirineo. Se pasa de los 700 m de la Seu hasta los 2.408 m del Port de l’Envalira. Pasamos la frontera en grupeta y a buen ritmo, pero sin quemar naves y de esta manera llegamos al 1er avituallamiento: bocata, melón, barritas, isostar y agua, y a seguir. Desde el avituallamiento nos metemos en una grupeta en la que dos triatletas marcan un ritmo cómodo pero constante, circunstancia que nos hace adelantar a más de 100 ciclistas hasta llegar a la cima. En todo ese trayecto no nos pasa nadie. ¡Alucinante! Os adjunto la fotografía de alguien que alguno de vosotros le conocéis que también participó en la marcha y que también fue engullido por nuestra grupeta.

El tramo final (el de las curvas) se hizo duro, como siempre. El Pastillas se le atragantó un poco en las últimas curvas (pago la novatada), pero en mi caso parecía que las piernas iban solas, moviendo el 34x25 con una cadencia de más de 85 rpm. En este tramo tuve la oportunidad de saludar a Silvia (la hija del Poci): bravo por ella. La llegada a la cima fue apoteósica: nos recibieron con los brazos abiertos nuestras mujeres y amigos. ¡Gracias a vosotros!

 En la cima disfrutamos del último de los avituallamientos. Si alguien se anima de cara al año que viene os diré que es aquí donde podréis comer el mejor melón del mundo. ¿Por qué? El año que viene venid y lo podréis comprobar, y si no preguntadle al Pastillas que se puso morao. Desde aquí hasta Puigcerdá nos quedaban 40 km. Nos ponemos el quita-vientos de nuevo (a 2.400 m de altitud hace un poquito de frío) y a volar dirección a Francia.
La bajada es vertiginosa con algún que otro tramo técnico, no en balde estamos en alta montaña, y las bicicletas se lanzan a más de 70 km/h sin necesidad de hacer nada. El Pastillas hace su comentario de rigor: ¡Estáis sonaos bajando de esa manera! El tira de freno y se lo toma con tranquilidad. Nos reagrupamos de nuevo en la subida del Puymorens (una tachuelilla de 4 km) que subimos a ritmo.
En la bajada más de lo mismo, la carretera tira para abajo y el Pastillas tira de freno. Reagrupados otra vez finalizada la bajada, encaramos los últimos 20 km dirección Bourgmademe a un ritmo de 40 km/h sin amilanarnos con el viento de cara que pegaba.
La entrada en Puigcerdá fue apoteósica con su kilómetro final en subida hasta la línea de llegada. Entramos el Pastilla y yo juntos completando una marcha espléndida: según mi odómetro 141km en 5:01 a más de 28 km/h de media, según la organización 140 km en  5:14 a más de 26 km/h de media (ellos también cuentan las paradas en avituallamientos).
La zona de llegada es el reencuentro con los compañeros de ruta que durante unas horas hemos rodado conjuntamente. Es también el momento del reencuentro con viejos amigos como Poci y Sergio (su yerno) y con personajes como el organizador de la ruta de btt 1.000 dimonis. Como hemos ido tan rápidos tenemos que repetir la entrada en meta para poder inmortalizar el momento, ya que los fotógrafos oficiales no pensaban que llegaríamos tan veloces.


Conclusión: una experiencia bestial en la mejor compañía que se podía tener. Gracias a todos por compartir con nosotros un momento como este.




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