TOURMALET 2.012 (Parte 1)
Dentro de la fase de preparación del gran objetivo de la semana, que no es otro que la Quebranta-Tusina, dos VELOs (Manolo y yo), aprovechando nuestro estage previo en Castiello de Jaca, decidimos marcarnos una cita con la leyenda: subir el Tourmalet.
Esta es la vista del mar de nubes desde la cumbre del Aubisque.
Después de varias horas de coche llegamos a Luz St.Sauveur, punto de salida de nuestra ruta. Montamos las bicis y, en frío (¡Pa chulos nosotros!), arrancamos Torumalet arriba dirección Bareges. Nos esperan unos 18,8 km de subida con una pendiente media de 7,47 % y un desnivel de 1.405 m que nos llebarán hasta los 2.115 m de altitud.
¡Qué suerte! El puerto está abierto, no tendremos problemas de nieve.
Manolo con sus 64 tacos a las espaldas se lo toma con tranquilidad.
¡Uf! Esto se empina. ¡Y además sale el sol!
La velocidad parece de BTT.
Pero en las fotos se ha de salir sonriendo.
¡Esto parece el Tour! ¡Con publico y todo! ¡Allez, allez, mesiaur!
El paisaje es soberbio. ¡Hace un rato estábamos ahí abajo!
¿Dónde está Wally? (en este caso Manolo)
¡Bravísimo Manolo!
¡Prueba conseguida!
¡Qué bien queda el SITGES 2012!
A esta hora de la mañana esto parece las Ramblas, no en vano es la Meca del ciclismo de carretera: todo ciclista que se precie tendría que ir al menos una vez en su vida.
Hacemos las fotos de rigor, auqnue Manolo ha de dar el toque de atención para salir guapo ("¡Eh! ¡Qué soy de L'H y si no os quitáis os daré dos yoyas!), y nos ponemos manguitos y quitavientos y nos lanzamos dirección Santa Maria de Campan, pasando por la Mongie a velocidades de más 70 km/h y tirando de freno. Bajada espectacular que nos deja helados de frío. Lástima que los coches nos frenaran.
En Santa Maria de Campan hacemos nuestro almuerzo utilizando nuestro depurado franceñol. La incapacidad de comunicación impide que hagamos un almuerzo Nicolás. ¡Lástima por qué hace un frío!
Justo en frente nuestro tenemos la indicación de la subida al Col d'Aspen. ¡Qué tentación! Pero esto será para otro año.
Nos ponemos en marcha, con energías renovadas para acometer la segunda subida al Tourmalet por la otra vertiente, la de la Mongie, algo más corta pero más dura que la anterior. Pero esto es otra historia que os la contaré más adelante.


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